
Domótica es sinónimo de futuro, de calidad de vida y hasta de ahorro energético. Gracias a ella, la tecnología doméstica se pone al servicio del hombre, volviendo su vida más cómoda, segura y confortable.
UNITEC trabaja con los últimos diseños en domótica, un sistema que se estructura en módulos independientes para cada estancia o utilidad. De esta manera, su instalación resulta económica (se paga por módulo), rápida (sin reformas) y flexible (basta con añadir nuevos módulos para ampliar la automatización de la vivienda). Hasta ahora, la mayor parte de los sistemas presentes en el mercado consistían en un ordenador central que controlaba todos los automatismos de la casa. Así, sólo cabía una gran inversión inicial, antes incluso de haber probado el sistema, y la instalación era más proclive a los fallos técnicos, al depender de una única unidad central de proceso.
Este revolucionario sistema permite introducir la domótica en casa sin grandes desembolsos económicos de entrada, al ritmo que marque el propio usuario. Una instalación básica que incluya la apertura de persianas y el control lumínico y calorífico de la vivienda ya está al alcance de cualquiera. A partir de ahí, las posibilidades son casi infinitas.
No es ciencia ficción, sino realidad. El hogar del futuro ya está aquí… y es mucho más barato de lo que pensabas.
UNITEC sólo advierte de una cosa: quien lo prueba, repite.
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INSTALACIÓN RÁPIDA Y SIN OBRAS
Por norma general, la diferencia entre una casa domotizada y otra tradicional se encuentra en un pequeño mecanismo incorporado a la caja de registros. Sólo hay que enlazar esa caja de control con el dispositivo a domotizar mediante un cable (a través de la propia instalación eléctrica de la vivienda). Y listo.
La operación debería repetirse tantas veces como elementos quisiéramos controlar (lámparas, persianas automáticas, sistema de calefacción…). Sólo si la instalación es de un alto nivel de complejidad puede ser necesario realizar alguna pequeña reforma para acoplar sensores o conseguir un sistema más racional y ordenado.
Si está pensando en hacer reformas, es el momento; si no, también.
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USTED MANDA; SU CASA OBEDECE
Una vez instalados los módulos de control domótico, el sistema ha de ser programado por un técnico especialista para que los dispositivos sepan exactamente cuándo han de entrar en funcionamiento. Se trata de adaptar las posibilidades de cada mecanismo al particular estilo de vida de cada propietario: sus horarios, sus gustos en cuanto a luminosidad o climatización, sus necesidades diarias…
El programa de funcionamiento puede cambiarse tantas veces como se desee, con total comodidad. Ni siquiera es necesario que el técnico se desplace cada vez hasta el domicilio pues podría acceder al sistema vía Internet. Además, se dotaría a la vivienda de una llave de control para que sólo el usuario pudiese decidir cuando abrir el sistema a la manipulación exterior: un plus de confianza y seguridad.
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TECNOLOGÍA OCULTA
La domótica se siente, se disfruta, pero no se ve. Toda su infraestructura permanece oculta junto a la instalación eléctrica de la casa. El pulsador sería el único indicador de que estamos ante una vivienda diferente. El mercado ofrece modelos convencionales, que apenas difieren del clásico interruptor, o los EIB, más sofisticados en apariencia y usos (cuentan con teclado y pantalla especiales, que permiten profundizar en el control de cada dispositivo).
El cliente de UNITEC puede escoger entre los mecanismos básicos, de coste más contenido, o los de tecnología puntera. En todo caso, el estándar de salida es el mismo, así que el propietario podría optar hoy por el barato y mañana cambiarlo por un modelo más avanzado: sólo habría que retirar el antiguo y sustituirlo por el nuevo.
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CONSUMO ENERGÉTICO BAJO CONTROL
El sistema domótico de una vivienda podría asimilarse al ordenador de a bordo de un vehículo, convirtiendo todas las instalaciones de una casa en una sola que, además, permitiese el registro de las diferentes partidas de consumo energético.
La información es poder ya que, sabiendo lo que se gasta, se podrían adoptar medidas realistas y eficaces respecto al control del consumo. Teniendo en cuenta la falta de reservas energéticas que amenaza al planeta, ésta es una cuestión que llegará a ser fundamental en cualquier economía doméstica.
Sólo un ejemplo de la aplicación práctica de este recurso: conociendo la media de consumo energético diario en una casa, podría instalarse un sistema fotovoltaico en el tejado que llegase a cubrir esas necesidades básicas. Sólo habría que pagar las puntas de consumo que superasen esa media. Un sistema de cobertura energética a la medida de cada hogar.
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UN DÍA EN LA CASA DOMÓTICA
La “domótica” funciona como un mayordomo invisible que sabe anticiparse a nuestros deseos, encendiendo las luces cuando pasamos por el salón o bajando las persianas al notar las primeras gotas de lluvia. Así podría ser la vida con ella a nuestro lado.
7:00 Falta media hora para que suene el despertador, pero la casa ya se ha puesto en marcha. El sistema de calefacción sube un par de grados la temperatura ambiente. El radiador toallero del baño empieza a calentar la estancia y hasta la toalla.
7:30 Hora de levantarse. Las luces del dormitorio se encienden tenuemente para no molestar. Suena el hilo musical o la radio, según estuviese programado.
Abrimos la ventana para ventilar la habitación y, automáticamente, el radiador se cierra para no desperdiciar energía mientras la ventana permanezca abierta. Al entrar al baño, se conecta el extractor a un 20%; al apagarse la luz, su funcionamiento llega al 100% durante unos minutos más.
8:30 Salimos de casa. El sistema nos avisa antes de si nos dejamos alguna ventana abierta y apaga los aparatos eléctricos que hubiesen quedado encendidos. La vivienda se prepara para quedarse a solas, pasando la calefacción al modo económico.
12:00 Surge una reunión y hoy no podremos ir a comer a casa. Entramos en la página web de la vivienda para evitar que suba la calefacción poco antes de las 14:00, tal y como está programada. De paso, aprovechamos para comprobar que todo sigue en orden: la temperatura, que no haya nadie en su interior… Podemos haber programado una simulación de presencia para que durante el día se bajen las persianas o enciendan luces (algo muy útil, sobre todo, en período vacacional). Si empieza a llover, un sensor será capaz de detectarlo y bajará las persianas para evitar que se manchen los cristales; si va acompañado de fuertes rachas de viento, además subirá los toldos y así impedirá su rotura.
19:00 Es la hora del jardín. Aunque aún no estamos en casa, se activan los sistemas de riego (a no ser que hubiese llovido, en cuyo caso ese día quedaría cancelado). Otros mecanismos avisarán del peligro de heladas para que podamos tomar las medidas oportunas a tiempo.
19:30 Volvemos del trabajo. Al aproximarnos a casa pulsamos el mando a distancia. Al instante, se desactiva la alarma, se conecta la calefacción, se enciende la luz exterior y hasta se abre la puerta del garaje. Nuestro hogar nos recibe con los brazos abiertos y todo en su punto.
20:30 Invitados para cenar. Vas variando el tipo de ambientación según el momento de la velada. Para el saludo inicial, máxima iluminación en el salón; a la hora de la cena, luz fuerte sobre la mesa y tenue en el resto; luz de ambiente suave cuando llega el tiempo de la copa y la conversación sentados en el sofá.
23:30 Los invitados se marchan, pero tú aún permanecerás un rato trabajando. Sólo se iluminan las zonas de paso, de una manera tenue, y la mesa de trabajo. Ya a esta hora de la noche los niños estarán acostados, así que si alguien llama al timbre, en vez de la señal acústica percibiremos un parpadeo de las luces, para que ellos puedan seguir con su sueño reparador.
00:00 Hora de acostarse. Con sólo pulsar una tecla se activa una función conjunta que baja las persianas, apaga todas las luces y baja la calefacción hasta la temperatura programada para dormir.
03:30 La peque de la casa tiene ganas de ir al baño. Al detectarse el movimiento, las luces se encenderán solas, pero sólo al 50% de su intensidad para evitar que la niña llegue a desvelarse.
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